Los lugares incomodan.
Los momentos transcurren a destiempo.
La playa se inundó, nadie camina allí.
En una lágrima cabe el Mar Mediterráneo.
En otra lágrima cabe el Mar Caribe.
En lágrimas ajenas quepo yo.
Una curiosa y débil llama atrae al caminante.
La montaña se ve sólo por su silueta.
¿Quién empuja los pies?
El viento que sopla al sur.
Lejos, muy lejos está el mismo lugar.
El pasado no existe, el futuro, tampoco.
Si voy hacia atrás, termino aquí mismo.
Desenredo mis palabras, doy un paso.
Hablo con fantasmas, doy otro paso.
Miro un espejo y doy un paso más.
Me siento, huelo, observo y oigo.
Al fin estoy aquí. Conmigo.
Con todos y con nadie a la vez.
Aquí y ahora.
